13 de junio de 2010

Teatro La Salle

ALBERTO ALONSO MURIEDAS – EL DIARIO MONTANES (12-06-2010)

Uno se debe a quienes se debe: a los suyos. Por eso escribo ahora sobre el grupo de teatro del colegio La Salle de Santander, casi moralmente obligado y con toda la satisfacción del mundo. En su día en esta misma sección (¡el tiempo vuela!) se publicó un artículo sobre una de sus representaciones. Pero, como no pudo ser de otro modo, la actividad del grupo de teatro ha continuado durante todo este tiempo al pie del cañón. Este año, con motivo de la celebración de su quinto aniversario, han vuelto a la carga ofreciéndonos «la verdadera historia de aladín»: tema clásico donde los haya que no deja de sorprendernos y emocionarnos. Con más dudas que en cursos pasados por la marcha de algunos miembros claves, el grupo compuesto por alumnos, antiguos alumnos y algún profesor, estuvo aplicándose durante meses para obtener una obra de calidad que superara el nivel de una simple función colegial. Abiertas a toda clase de público, las representaciones tuvieron lugar en el salón de actos de su colegio, teatro que de nuevo se embriagó con la exaltación y el sobrecogimiento típico de este género.

Obviamente es necesario distinguir el teatro profesional del aficionado, distinción necesaria en todos los órdenes que nunca puede desmerecer la ilusión y el sacrificio de este grupo de personas que han trabajado larga y duramente en pos de la belleza. Súbditos de un anhelo superior, cuán gratificantes se demuestran las horas y horas de ensayos, de miedos e incertidumbres imprescindibles para conseguir el reconocimiento perseguido la noche de la representación.

Pero no es sólo eso. ¡Es mucho más! Se trata de trabajar en el fomento de otra clase de ocio, se trata de alcanzar un clima de compañerismo y amistad con la excusa perfecta del objetivo común sano y divertido. Y, cuando el espectador tiene en cuenta estas metas, descubre, seguro que con un halo de emoción dentro del alma, que no andaba muy desencaminado León Felipe en su paráfrasis del canto a mi mismo de Walt Whitman cuando escribió: …y no hay otra alegría legítima en el mundo que la del esfuerzo..

1 comentario

  • Viergom
    14/6/2010 12:21

    Muchas gracias. Es de agradecer que contemos con gente como esta entre nuestros «fanes».
    Está feo que yo lo diga, pero en parte es un reconocimiento a una bella lucha, y en parte un grano de arena más que se suma.
    Gracias.

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